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martes, 18 de diciembre de 2007

Varano, el dragón que vela la Enciclopedia






En la entrada anterior hacía el comentario de un libro de Biología (La tautología darwinista, de Fernando Vallejo). Cuando lo tenía escrito me dí cuenta de que en la entrada titulada "Fernando Vallejo" de Wikipedia había un vínculo a su título "La tautología darwinista". Al picar en el vínculo se abría una ventana en la que te decía que no había nada escrito al respecto y te invitaba por si querías ser el primero. ¡Caramba! me dije, he aquí la oportunidad soñada para ser un autor de Wikipedia, este vehículo universal del conocimiento.



Copié el contenido de la entrada con el comentario del libro y lo pegué en la correspondiente ventanita de Wikipedia. Verifiqué que había sido enviado y acto seguido me puse a escribir un correo electrónico a un amigo y conocido profesor universitario en el que le invitaba a seguir la aventura. Este era el contenido de mi correo:



........te escribo para que participes de mi nueva aventura. Acabo de publicar en Wikipedia un comentario del libro de Fernando Vallejo, titulado "La Tautología darwinista". Te invito a leer el comentario ...........¿Qué piensas que ocurrirá esta vez?. ¿Será eliminado el comentario o permancerá?.



Antes de enviar el mensaje corrí a comprobar si mi comentario seguía en Wikipedia pero,.... no. ya había sido borrado. Varano, (el alias del) editor encargado de borrarlo, significa lagarto (saurio, dinosaurio o dragón). Al parecer, a este dragón celoso vigilante de los contenidos de su enciclopedia, no le había gustado el contenido de mi comentario. ¿Qué había escrito para justificar su rechazo?. Simplemente esto: (No enciclopédico:Crítica literaria) .

Podríamos intentar entender por qué una entrada dedicada a Fernando Vallejo es enciclopédica y merece estar en Wikipedia con un listado de sus obras, en el cual éstas presentan vínculos invitando a escribir acerca de ellas; pero, a cambio, lo que se escribe acerca de ellas va a ser rechazado por ser Crítica literaria.

Pues bien. hay una explicación sencilla. Es esta:


El señor Varano cuida intereses ajenos, cuya existencia la mayoría de los lectores y usuarios de Wikipedia, desconocen. Consisten en manipular. Escribir versiones sesgadas en artículos clave para adoctrinar al personal en la que Vallejo tan acertadamente llama en su libro la religión darwinista.


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La tautología darwinista, de Fernando Vallejo, un Oasis en el desierto de las publicaciones sobre biología en español



El libro de Vallejo que aquí reseñaré brevemente cae como agua de Mayo en el panorama desértico y desolador de la biología hispánica en el que el predominio de autores y puntos de vista anglosajones es agobiante.
No solamente los principales grupos de investigación y sociedades científicas son de origen o tradición anglosajona y la mayoría de las editoriales del mundo publican sus libros y revistas en inglés; sino que,…. lo que es más grave, las editoriales y los autores hispánicos (y también a menudo de otras nacionalidades y lenguas) admiten este estado de dependencia y subsidiariedad del que se nutren. Las primeras, publicando según su pésima costumbre refritos (a menudo mal) traducidos de las obras (con frecuencia pesadas) de autores anglosajones (a veces aburridos y demasiado obedientes con un sistema de dogmas ya anticuado, por no decir francamente rancio). Por su parte, los autores imitan en su proceder a sus modelos anglosajones, lo cual es penoso porque para ello han de renunciar además de a su precioso idioma, a aspectos fundamentales de su tradición científica que incluyen por ejemplo una sólida formación humanística y una especialización menos salvaje que en los países anglosajones y también cómo no una claridad mayor, fruto de su menor dependencia y obediencia debida al dogma establecido.
El escritor-biólogo Fernando Vallejo, colombiano, planta su tienda, como Gadafi lo hacía ayer en terrenos del Pardo, en medio de este desolador panorama y en torno a ella surge un oasis. En su introducción presenta una peculiar pre-historia de la biología en la que tiene frases acertadas como:

La vida es impredecible, en biología no hay leyes. Hay generalidades con excepciones, siempre.

Y más adelante:

En biología no hay más ley que la de que no puede haber ninguna. Sólo puede haber generalidades con sus excepciones y de vez en cuando, por obnubilación de una época perogrulladas, como la selección natural, de Darwin.

Su crítica del Darwinismo es atinada y mordaz:

Sin saber siquiera que procedía de un óvulo fecundado por un espermatozoide, Charles Darwin se metió a explicar el Origen de las especies. La confusión que produjo dura hasta hoy.

La supervivencia del más apto es la tautología más hipócrita en toda la historia de la ciencia.

En su análisis, original y meticuloso, Fernando Vallejo presenta al lector a un Darwin inédito, ejemplo de confusión mental (¿estamos tratando con un científico riguroso o con un filósofo borracho?; tomó de modelo lo que no entendía para concebir lo que no existía) para mostrar como, por ejemplo Kettlewell uno de tantos entre sus exegetas no entendió a Darwin y en general los neodarwinistas tampoco:

por una razón muy sencilla que es que ni el mismo Darwin se entendió a si mismo

En parte, explica Vallejo, porque el mosquito Tryatoma infestans, el vector del Trypanosoma le había picado en su viaje por Sudamérica causándole fiebres que dieron lugar a un embotamiento mental con el cual Darwin pudo concebir una teoría que hace hoy más estragos entre los biólogos que los que hace el propio tripanosoma. Así, podemos ya adjudicar a este parásito dos males: la enfermedad de Chagas y la teoría de evolución por selección natural de Darwin.

Bienvenido el escritor en lengua española al mundo de la divulgación científica. Bienvenido su estilo. Si no hay mordacidad, si no hay crítica, no puede haber divulgación de la ciencia.




Fernando Vallejo. La tautología darwinista y otros ensayos de biología. Ed Taurus. Santillana. Madrid.1998.

El comentario de este libro tal y como aparece en esta entrada fué enviado a Wikipedia en la entrada "la tautología darwinista". Inmediatamente fue censurado, como indica en dicha página, por Varano (el mayor lagarto), el dragón que vela la enciclopedia. Así, la censura darwinista que ya habíamos comprobado en Wikipedia nos toca ahora directamente.


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martes, 20 de noviembre de 2007

Siempre con el ganador




Viene ahora El Mundo, el periódico que no otro, atacando con una colección de Grandes Pensadores, más bien Filósofos diría yo, que comienza por Sócrates y Platón (éstos a un Euro) y sigue por Santo Tomás, Aristóteles, Pascal, etc .

En su web se anuncia con música de Bach y algunas frases escogidas de todos ellos y,.... ¡cómo no!,.... escogidas pero bien son las de Aristóteles (El sabio no dice todo lo que piensa,….) y de Nietzsche (Aquel que tiene un por qué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos), si bien se echan en falta algunas como por ejemplo Quien a buen arbol se arrima, buena sombra le cobija , que seguramente no estará por no pertenecer a sabio alguno.

Sabios y frases; sabios a diestro y siniestro, unos a un euro y otros a doce y,…. entre todos ellos,..........chantatachán…. oh! Sorpresa!...¿a quién encontramos?...A Sir Charles Darwin!!.

Pero bueno, my old fellow Darwin. A quien tan precisa y atinadamente habían criticado sabios y maestros. Prócer de biólogos sin apenas haber hecho un experimento y ahora convertido a prócer de los filósofos por haber entregado a la naturaleza en manos del materialismo. Porque,…¿dónde reside el mérito de Darwin?.

Si es en su teoría principal, la de Evolución de las Especies por Selección Natural ya hemos visto bastante por aquí. Pero sospecho que su mérito no reside en la sutileza de su ciencia sino más bien en lo contrario, una teoría burda al servicio de los intereses del capital y el imperio británico (o el imperio que sea pues la Selección Natural siempre está del lado del que vence).

Pues bien, cuando los científicos y académicos anglosajones empiezan a reconocer, poco a poco, la escasez científica del darwinismo, que por ser una tautología es una vía muerta para la Ciencia; y, sin embargo, éste sigue siendo loado por escritores de best-sellers, editores y todo tipo de negociantes sin escrúpulos; pues, entonces, paradójicamente en Celtiberia, pais de recia tradición humanista, surgen sus grandes defensores, no sólo en el mundo del negocio editorial como en todo el mundo, sino tambien entre supuestos científicos o gente próxima al mundo académico que se establecen ahora como defensores de Darwin y del darwinismo cuando alguien dice que aquello es una tautología y que la Ciencia soporta mal la manipulación. Adelante, editores de "El Mundo", seguid vendiendo manipulación bajo el nombre de Filosofía y aderezada con la música de Bach que una buen música es siempre buen aderezo y por cierto,.. A ver si un día os dignais publicar la carta al director que envié cuando Eugenio Trías sacó aquel artículo titulado "Sinfonia Resurección" en el que una caricatura mostraba a Darwin tocando el violonchelo. O bueno, da igual, si no ya lo publicaré algún día por aquí,.........


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martes, 30 de octubre de 2007

El devenir de un libro


Escuché una vez al profesor Manuel Fernández Álvarez en un seminario relatar como el éxito del Quijote se debe en buena medida al interés de una embajada francesa que, buscando las últimas novedades literarias en España, habría acudido a preguntar a la sede de la Inquisición en Toledo, en donde habría recibido la noticia del Quijote.

El mundo editorial es buen ejemplo de que el devenir de las cosas pasa por relaciones insondables. Por ejemplo:

¿Quién ha oído hoy hablar del libro de Depéret que mencionabamos en las entradas anteriores?.

¿Quién ha tenido en sus manos un texto de Edward Cope o de Albert Gaudry?. ¿Cuántas ediciones de los mismos se han hecho en los últimos cien años?. ¿Acaso son sus aportaciones a la Paleontología y al estudio de la evolución nada en comparación con la que en apariencia sería obra por excelencia, pieza clave de todas las teorías evolutivas, traducida a todos los idiomas y editada en todos los formatos que es la obra de Darwin?. ¿Qué contiene, pues, ésta que, a lo largo de los años habrá pasado por obra magna?. ¿Acaso su relato de la Selección Artificial en granjas aporta algo fundamental al estudio científico de la evolución?. O,…¿ tal vez su valor reside en los detalles del relato de la exploración de Darwin?. Si así fuese: ¿Qué contiene que la haga diferente de los relatos de los viajeros y naturalistas, algunos inéditos, otros ni tan siquiera escritos formalmente y en su mayoría desconocidos?. ¿Quién, en España, sabe decir hoy una palabra acerca de la Comisión Científica del Pacífico (1862-1869), o de Marcos Jiménez de la Espada? ¿Habrían descubierto algo estos señores digno de nuestro interés?, o,.....¿acaso por un azar misterioso el hecho de descubrir cosas en las exploraciones habría sido reservado a Darwin?.

Pues bien, la obra de Darwin fue potenciada por avatares de la historia que poco tienen que ver con su interés científico y, sobre todo porque propugnaba un modelo competitivo en la naturaleza, que era el que convenía a una sociedad materialista en la que el trabajo y la competición se establecían como fundamentos de convivencia. La obra de Darwin no se ha divulgado por su calidad y su rigor científico, ni por su contribución al conocimiento de la evolución, ya que muchas obras de gran calidad y rigor y conteniendo valiosas contribuciones no han tenido tal divulgación. Tampoco por la genialidad intrínseca de su autor, tan repetida por sus aduladores, cuya inexistencia se prueba por sí misma al leer párrafos de la obra “El origen del hombre”, sino por motivos de otra índole. Por la conveniencia de mantener en pie y difundir una ideología, un modo de interpretar la naturaleza y el mundo, no científico sino dogmático y no carente de amplias y profundas repercusiones sociales. Por el mismo motivo, la obra de Depéret ha permanecido olvidada, acumulando polvo en librerias poco frecuentadas.


lunes, 29 de octubre de 2007

Una sana teoría II




Esta entrada es continuación de la anterior. Ambas contienen un comentario del libro "Les transformations du monde animal”, de Charles Depéret (1854-1929; en la imagen de arriba). El comentario es parte del libro titulado "Treinta y tantos libros y un prólogo abierto para una nueva biología”, que será publicado en 2008 por Ediciones Crimentales. Otros comentarios que forman parte de este libro son el del libro "Filosofía Zoológica" de Lamarck, por Máximo Sandín y el comentario del Libro "Pensando la evolución, pensando la vida"de Máximo Sandín, por Emilio Cervantes, titulado "Remedios para la frustración".




La inaptitud de las formas especializadas de Edward Cope (1840-1897; en la imagen), ilustrada mediante su análisis de la evolución de los vertebrados, permanece casi olvidada en una época en la que lo principal es el positivismo que consiste en suministrar una explicación para todo aquello que nos maravilla ignorando lo que no vemos. Pero la naturaleza opera muchas veces en silencio y, formas en apariencia menos vistosas, pueden resultar a menudo más eficaces.

Albert Gaudry es uno de los últimos paleontólogos de la escuela francesa. Entre 1878 y 1890 apareció su obra magna en tres volúmenes: “Les enchâinements du monde animal” en la que aplica todo el conocimiento de la paleontología al estudio de los cambios de la fauna. Si en un sentido estrictamente profesional su obra no es absolutamente genial, su “Essay de Paleontologie philosophique”, publicado a continuación, es un ejemplo de claridad en la exposición y estilo asociados con el esfuerzo visible de hacerse comprender; cualidades todas ellas que, a partir de la segunda década del siglo XX, brillarán por su ausencia.

Karl von Zittel expresó : “La science aspire avant tout a la verité. Plus nous serons convaincus de la fragilité de la base de nos connaissances theoriques, plus nous devrons tendre a les consolider par des faits et des observations nouvelles" y el comentario de Déperet que sigue a esta frase es :

"Sages conseils que feraient bien de méditer et de suivre les paleontologistes a l’esprit aventureux, enclins a construire, avec une hâte febrile, des arbres genealogiques sans nombre, donc les troncs pourris, suivant l’expression imaginée de Ruteimeyer, aussitôt demolis que dressés, jonchent le sol de la fôret et en rendent l’accés plus difficile pour les progrés de l’avenir" .




Depéret, Ch. 1929. Les transformations du monde animal. Eds Flammarion, Paris.



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viernes, 26 de octubre de 2007

Una sana teoría I



El comentario del libro « Les transformations du monde animal”, de Charles Depéret (1929) que se presenta en esta entrada y en la siguiente, es parte de un libro titulado « Treinta y tantos libros y un prólogo abierto para una nueva biología”, que será publicado en 2008 por Ediciones Crimentales. Otros comentarios que forman parte de este libro son el del libro "Filosofía Zoológica" de Lamarck, por Máximo Sandín y el comentario del Libro "Pensando la evolución, pensando la vida"de Máximo Sandín, por Emilio Cervantes, titulado "Remedios para la frustración".



Charles Depéret (1854-1929), geólogo y paleontólogo, decano de la Facultad de Ciencias de Lyon y miembro de l'Académie des Sciences de Francia, publicó este libro en el año de su fallecimiento. Este importante detalle otorga al libro un paralelismo con el libro de Gould, anteriormente comentado y publicado también en la proximidad de la muerte de su autor. Ambos podrían ser considerados como exponentes de la paleontología de sus respectivas épocas. Mucho más humilde, clara, serena y reposada la escritura de Déperet que la de Gould. Ésta, a cambio, mucho más arrogante, ambiciosa y confusa.


Observado esto, la pregunta es inevitable: ¿Qué ha ocurrido en los setenta y tantos años que median entre la época de Depéret y la de Gould?. Evidentemente, en esos años han ocurrido muchas cosas. Una gran guerra y el asentamiento de un nuevo equilibrio de poder en el mundo entre otras. Pero semejante lapso de tiempo es, según Ortega y Gasset el justo para el desarrollo de una generación intermedia. ¿Qué encontramos acerca del tema que ocupa ambos libros, es decir la evolución, en la generación intermedia, o sea entre 1929 (Depéret) y 2002 (Gould)?. Curiosamente, encontramos documentos interesantes. Por ejemplo, el libro de Dobzhansky titulado “Genetics of the Evolutionary Process” (1970) y el de éste autor con Ayala, Stebbins y Valentine, titulado “Evolution” de 1977. Entre ambos, la frase ya mencionada y criticada desde el punto de vista actual (“En Biología nada tiene sentido si no se considera bajo el prisma de la evolución”; 1973). Lo que ha ocurrido en la distancia que media entre uno y otro autor es la generación del paradigma neo-darwinista que ha venido a introducir a presión la Selección Natural (o mejor dicho, directamente confusión) en el incipiente panorama de la Biología. A hacer de la maravillosa disciplina de la evolución, un cúmulo de pretensión queriendo que el público vea la poderosa disciplina de la Biología Molecular, intachablemente experimental, dirigida por el dogma de la tautología darwinista (aquí todo será competición).

En el libro de Depéret se presentan paulatina e impecablemente cada uno de los autores que han contribuido al estudio de la Evolución. El reparto es más equitativo y ponderado que ningún otro visto desde entonces y por sus páginas desfilan a través de un espacio justamente repartido un elenco de autores e ideas: Buffon, Goethe, Oken, Cuvier, Lamarck, Saint-Hilaire, Darwin, Haeckel, Neumayr (la principal cuestión en evolución es la variabilidad de las especies; El problema de la aparición de la vida siempre quedará fuera de nuestro campo de estudio), Edouard Cope (La supervivencia del más apto no es el origen del más apto; doctrina de la no-especialización), Albert Gaudry, Karl von Zittel. Mencionemos brevemente alguna idea en relación con los tres últimos autores citados.

jueves, 18 de octubre de 2007

La Biología de hoy

La Biología de hoy es el producto del Método Científico aplicado de manera ejemplar a la experimentación con los seres vivos. El edificio de la Biología se construye sobre columnas establecidas a lo largo del siglo XIX: La Teoría Celular, las leyes de Mendel, el uso y descripción del Método Científico en Fisiología por Claude Bernard y, ya a finales del siglo o a primeros del siglo XX, la fundación de la Genética con el re-descubrimiento de las leyes de Mendel, y de la Bioquímica con Buchner. La Biología florece en la segunda mitad del siglo XX, como ciencia experimental, porque tiene estos fundamentos. Toda aproximación al estudio de la naturaleza con otras premisas es algo radicalmente diferente.

La Biología de finales del siglo XX y principios del XXI es una ciencia decidida y plenamente experimental. Todas sus teorías e hipótesis (B) han de tener en cuenta los resultados del Método Experimental (A). El pretender, por ejemplo, que el estudio de la evolución está en la base de la Biología Moderna es una visión torpe y engañosa. Por el contrario, los resultados experimentales de la Biología han de dirigir el estudio de la evolución porque en Biología, la dirección es de A hacia B, con un predominio en la base de los resultados experimentales.

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