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jueves, 28 de abril de 2011

Érase una vez un hombre bueno, solitario, triste y soñador, creía en el honor y la valentía e inventaba la vida.……………




Érase una vez un hombre bueno, solitario, triste y soñador, creía en el honor y la valentía e inventaba la vida.……………

Invento sensibilidad, inteligencia y acaso  bondad, el don más raro de éste mundo, en una criatura carente de éstos atributos…..

lunes, 15 de marzo de 2010

Muertos más no enmudecidos



En su discurso al recibir el premio Cervantes, decía Delibes:

Los amigos me dicen con la mejor voluntad: que conserve usted la cabeza muchos años. ¿Qué cabeza? ¿La mía, la del viejo Eloy, la del señor Cayo, la de Pacífico Pérez, la de Menchu Sotillo? ¿Qué cabeza es la que debo conservar?

Párrafo que trae a la memoria a otro párrafo de aquel otro don Miguel, cuyo apellido daba nombre al premio quien había escrito:

-Yo sé quién soy -respondió don Quijote-; y sé que puedo ser no sólo los
que he dicho, sino todos los Doce Pares de Francia, y aun todos los Nueve
de la Fama, pues a todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por
sí hicieron, se aventajarán las mías.



Algo había en el aire de Alcalá, como si algún duende o mago hubiese entretejido unas palabras con otras. Las del premiado con las de aquel otro don Miguel presente desde el comienzo de su discurso:

Heme aquí, en esta histórica ciudad de Alcalá de Henares, tratando de decir unas palabras, trescientos setenta y ocho años después de que don Miguel de Cervantes Saavedra, nacido en ella, dijera discretamente la última suya antes de enmudecer para siempre. ¿Para siempre? El simple hecho de que hoy nos reunamos aquí, en esta prestigiosa Universidad, para honrar su memoria, demuestra lo contrario, esto es que don Miguel de Cervantes Saavedra no ha enmudecido, que su palabra sigue viva a través del tiempo, de acuerdo con el anhelo de inmortalidad que mueve la mano y el corazón del artista.


Ambos Miguel y ambos igualmente entregados a sus personajes: don Quijote, Sancho, Dulcinea, Tomas Rodaja, Cecilio Rubes, Daniel el Mochuelo, Lorenzo el cazador, el viejo Eloy, El Nini, el señor Cayo, el Azarías, Pacífico Pérez, Gervasio García de la Lastra, Roque el Moñigo, Germán el Tiñoso…………..

Ambos no enmudecidos sino multiplicados.


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domingo, 2 de noviembre de 2008

El principito y la flor


Dedicada a Irairis por su comentario a la entrada "Lo esencial es invisible a los ojos" en el blog "Biología y pensamiento"


La vida es la que poco a poco, caso por caso, nos permite observar que lo que es más importante para nuestro corazón, o para nuestra mente, no nos lo enseña el razonamiento sino otros poderes. Y entonces es la propia inteligencia la que, advirtiendo la superioridad de estos últimos, abdica, por razonamiento, ante ellos, y consiente en pasar a ser su colaboradora y su esclava.

Marcel Proust. Albertine desaparecida. Trad Javier Albiñana, Ed. Anagrama Barcelona, 1998.

miércoles, 23 de enero de 2008

La dama del caballero andante


………………..Otras muchas veces lo he dicho y ahora lo vuelvo a decir que el caballero andante sin dama es como el árbol sin hojas, el edificio sin cimiento, y la sombra sin cuerpo de quien se cause.

- No hay más que decir -dijo la duquesa-; pero si , con todo eso hemos de dar crédito a la historia que del señor don Quijote de pocos días a esta parte ha salido a la luz del mundo, con general aplauso de las gentes, de ella se colige, si mal no me acuerdo, que nunca vuestra merced ha visto a la señora Dulcinea, y que esta tal señora no es en el mundo, sino que es dama fantástica, que vuestra merced la engendró y parió en su entendimiento , y la pintó con todas aquellas gracias y perfecciones que quiso.

- En eso hay mucho que decir,-respondió don Quijote-. Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y estas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo. Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea en sí las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo, como son: hermosa sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien criada y, finalmente, alta por linaje…………..
Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

El amor y el infierno




A Marta Roldán por su amistad incombustible


Llama la atención casi hasta quemar, el contenido (pregunta y su respuesta) de un examen de física que voy a copiar a continuación. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan 'profunda' que el profesor quiso compartirla con sus colegas vía Internet, razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.

PREGUNTA DE EXAMEN DE QUÍMICA

De un examen trimestral de química en la Universidad de Toledo.

Pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?

Respuesta: En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen.

Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas. En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones. La mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.
Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno. Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas.
Hay dos posibilidades:
- Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre. - Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele. ¿Qué posibilidad es la verdadera?: - Si aceptamos lo que me dijo Teresa en mi primer año de carrera ('hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo'), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche, la posibilidad número 2 es la verdadera. Doy por tanto como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado. El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido... dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Teresa no paraba de gritar '¡Oh, Dios mío!.
Dicho estudiante fue el único que sacó 'sobresaliente'.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Carl Sagan versus Blaise Pascal




Dice Carl Sagan (1934-1996):


A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa.


Pero Blas Pascal (1623-1662) , unos trescientos años antes, ya le había respondido adecuadamente:

No es en el espacio donde debo buscar mi dignidad sino en la ordenación de mi pensamiento.

lunes, 19 de noviembre de 2007

El torero y la Filosofía: Juan Belmonte.





La búsqueda de la verdad, decía Tolstoi que es la vida. Amar la verdad, buscarla, ser veraz,…. Pero además, es necesario parecerlo.

Cuando alguien sugirió al torero Juan Belmonte que dejase de torear y de ir a la Plaza, el diestro le contestó:

- No tengo más remedio que ir.
- Pero, ¿es que crees que se hundiría el mundo si no fueses ?.
- No, no se hundiría el mundo, pero yo quedaría mal ante la gente.


En la intención de estar donde uno tiene que estar, en el reconocimiento público de la importancia que tiene para uno el hecho de quedar bien con la gente que expresa aquí Belmonte, hay también un fondo vital, como el significado del texto de Ortega; moral, como en Unamuno.

Porque, en el fondo, la acción a la que uno se aplique no importa: torear, investigar o escribir, es lo mismo. Por eso, Hemingway dijo que preferiría cortar una oreja en Las Ventas a su Premio Nobel de Literatura. Lo que importa es otra cosa. Tiene que ver con el sentimiento de armonía que nace cuando nuestro quehacer encuentra el reconocimiento ajeno. Tiene que ver con la sensación de una curiosa coincidencia entre lo que hacemos y lo que hemos de hacer. La búsqueda de esa coincidencia es la moralidad, el sustento principal de la especie humana. La fiesta nacional española, los toros, es causa de polémica constante entre detractores y aficionados. El primer argumento a su favor es que en ella está constantemente en lid el sentido más profundo de la existencia, el significado de la vida que no es otro que un significado moral.




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lunes, 17 de septiembre de 2007

El conocimiento se basa en la creencia


Existen dos maneras de llegar a esta conclusión. La primera mediante la introspección; la segunda, que es la que utilizamos habitualmente, confiando en lo que han dicho antes que nosotros, otras personas a quienes otorgamos nuestra confianza.
A mi parecer, la mejor manera de entender que todo el conocimiento se basa en la creencia es la primera, la introspectiva. O sea, una especie de prueba mental a la que cada vez estamos menos acostumbrados, porque cada vez debemos más confiar en lo que se nos enseña (bueno, ¡esto es justamente lo que se nos enseña!). No obstante, para los partidarios de la segunda, una cita de Ortega y Gasset, que ya he usado anteriormente:
Al descender por debajo del conocimiento mismo, por tanto, de la ciencia como hecho genérico y descubrir la función vital que la inspira y moviliza, nos encontramos con que no es sino una forma especial de otra función más decisiva y básica-la creencia.