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jueves, 3 de enero de 2008

Ortega, Lamarck y la biología




"De modo señoras y señores, que para atacar un poco en serio la cuestión que en estas Rencontres nos ha sido propuesta, no tenemos otro camino o método que éste: partir de una teoría general de la vida-cuyo nombre más natural debía ser "Biología" si Lamarck no lo hubiera inventado y acotado para lo que, en rigor, debiera llamarse "Zoología" ( no sabía griego e ignoraba que bios no es como zoe, vida orgánica, sino conducta del ser viviente, por tanto, digamos, biografía)-; partir, pues de una teoría general de la vida humana que nos proporciona la estructura abstracta de toda existencia individual humana e ir llenando sus lugares vacíos, ir concretando sus ecuaciones hasta llegar a la auténtica y plenaria realidad que es "estos hombres" y "estas mujeres"; es decir, estas personas que estamos ahora aquí."


José Ortega y Gasset. Pasado y porvenir para el hombre actual (1951).


O sea, que la biología y los biólogos somos todos frutos del error de nuestro padre Lamarck, quien no sabía griego. Intentemos, a partir de dicho error, aprender para poder mejorar las cosas.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Un nuevo blog

Hace un par de semanas que abrí un nuevo blog en la plataforma de Weblogs de Madrimasd.

Me complace invitar a todos los lectores de "la vida y la biología" a leerlo:




Con mi agradecimiento a Eric de Scienciaramificacion


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lunes, 19 de noviembre de 2007

El torero y la Filosofía: Juan Belmonte.





La búsqueda de la verdad, decía Tolstoi que es la vida. Amar la verdad, buscarla, ser veraz,…. Pero además, es necesario parecerlo.

Cuando alguien sugirió al torero Juan Belmonte que dejase de torear y de ir a la Plaza, el diestro le contestó:

- No tengo más remedio que ir.
- Pero, ¿es que crees que se hundiría el mundo si no fueses ?.
- No, no se hundiría el mundo, pero yo quedaría mal ante la gente.


En la intención de estar donde uno tiene que estar, en el reconocimiento público de la importancia que tiene para uno el hecho de quedar bien con la gente que expresa aquí Belmonte, hay también un fondo vital, como el significado del texto de Ortega; moral, como en Unamuno.

Porque, en el fondo, la acción a la que uno se aplique no importa: torear, investigar o escribir, es lo mismo. Por eso, Hemingway dijo que preferiría cortar una oreja en Las Ventas a su Premio Nobel de Literatura. Lo que importa es otra cosa. Tiene que ver con el sentimiento de armonía que nace cuando nuestro quehacer encuentra el reconocimiento ajeno. Tiene que ver con la sensación de una curiosa coincidencia entre lo que hacemos y lo que hemos de hacer. La búsqueda de esa coincidencia es la moralidad, el sustento principal de la especie humana. La fiesta nacional española, los toros, es causa de polémica constante entre detractores y aficionados. El primer argumento a su favor es que en ella está constantemente en lid el sentido más profundo de la existencia, el significado de la vida que no es otro que un significado moral.




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jueves, 15 de noviembre de 2007

Aplicación del pensamiento de Ortega en Biología: Unamuno.


Pregunto: ¿Tiene algo que ver lo que decía Ortega en la entrada anterior acerca de la vida con la biología?.

¿A dónde debe orientarse el quehacer del biólogo hoy?.

Paradójicamente, la respuesta no viene de un biólogo, sino de otro filósofo.

Dice Unamuno:

“Si, si, lo veo; una enorme actividad social, una poderosa civilización, mucha ciencia, mucho arte, mucha industria, mucha moral, y luego cuando hayamos llenado el mundo de maravillas industriales, de grandes fábricas, de caminos, de museos, de bibliotecas, caeremos agotados al pie de todo eso y quedará, ¿para quién? ¿Se hizo el hombre para la ciencia, o se hizo la ciencia para el hombre?.”


La conciencia humana ha de estar siempre por encima de la ciencia y de la tecnología. Ambas han de obedecer a un criterio humanista y moral:

“¿He de volver a hablaros de la suprema vaciedad de la cultura, de la ciencia, del arte, del bien, de la verdad, de la belleza, de la justicia….., de todas estas hermosas concepciones, si al fin y al cabo, dentro de cuatro días o dentro de cuatro millones de siglos-que para el caso es igual-, no ha de existir conciencia humana que reciba la cultura, la ciencia, el arte, el bien, la verdad, la justicia y todo lo demás así?”

lunes, 12 de noviembre de 2007

Explicación de la vida según Ortega y Gasset



Para ilustrar la frase de Tolstoi citada en la entrada anterior, tomo de Ortega y Gasset (1883-1955), de su texto titulado “El quehacer del hombre” lo siguiente:

La vida es quehacer y la verdad de la vida, es decir, la auténtica vida de cada cual consistirá en hacer lo que hay que hacer y evitar el hacer cualquiera cosa. Para mí un hombre vale en la medida que la serie de sus actos sea necesaria y no caprichosa. Pero en ello estriba la dificultad del acierto. Se nos puede presentar como necesario un repertorio de acciones que ya otros han ejecutado y nos llega aureolado por una u otra consagración. Esto nos incita a ser fieles con nuestro auténtico quehacer, que es siempre irreductible al de los demás. La vida verdadera es inexorablemente invención. Tenemos que inventarnos nuestra propia existencia y, a la vez, este invento no puede ser caprichoso. El vocablo inventar recobra aquí su intención etimológica de “hallar”. Tenemos que hallar, que descubrir al trayectoria necesaria de nuestra vida que sólo entonces será la verdaderamente nuestra y no de otro ni de nadie como lo es la del frívolo.

¿Cómo se resuelve tan difícil problema? Para mí no ha cabido nunca duda alguna sobre ello. Nos encontramos como un poeta a quien se da un pie forzado. Este pie forzado es la circunstancia. Se vive siempre en una circunstancia única e ineludible. Ella es quien nos marca con un ideal perfil lo que hay que hacer.

Esto he procurado yo en mi labor. He aceptado la circunstancia de mi nación y de mi tiempo. España padecía y padece un déficit de orden intelectual. Había perdido la destreza en el manejo de los conceptos que son, ni más ni menos, los instrumentos con los que andamos entre las cosas. Era preciso enseñarla a confrontarse con la realidad y a transmutar esta en pensamiento, con la menor pérdida posible. Se trata, pues, de algo más amplio que la ciencia. La ciencia es sólo una manifestación entre muchas de la capacidad humana para reaccionar intelectualmente ante lo real.

Ahora bien, este ensayo de aprendizaje intelectual había que hacerlo allí en donde estaba el español: en la charla amistosa, en el periódico, en la conferencia. Es preciso atraerle hacia la exactitud de la idea con la gracia del giro. En España para persuadir es menester antes seducir.


Pp. 69 y 70 en “Historia como sistema”. Colección el Arquero. Ediciones de la Revista de Occidente. 6ª ed. Madrid, 1970.


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lunes, 5 de noviembre de 2007

Definición de la vida II



A lo largo de su obra, Ortega y Gasset hace multitud de referencias a la vida. Se refiere más bien, como humanista, a la vida personal, del individuo, y en ella subraya sus aspectos filosóficos. Para ello destaca a menudo su faceta de experiencia: La experiencia de la vida.

En un libro de Antropología, se lee:

"La vida es la experiencia, cargada de significación exacta y precisa".

La definición puede hoy sonar anticuada. Pero no debido a su incorrección, sino a la incorrección de la vida moderna. Posiblemente debido a que en la vida moderna se han introducido elementos que vienen a enturbiar esta definición nítida.



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lunes, 17 de septiembre de 2007

El conocimiento se basa en la creencia


Existen dos maneras de llegar a esta conclusión. La primera mediante la introspección; la segunda, que es la que utilizamos habitualmente, confiando en lo que han dicho antes que nosotros, otras personas a quienes otorgamos nuestra confianza.
A mi parecer, la mejor manera de entender que todo el conocimiento se basa en la creencia es la primera, la introspectiva. O sea, una especie de prueba mental a la que cada vez estamos menos acostumbrados, porque cada vez debemos más confiar en lo que se nos enseña (bueno, ¡esto es justamente lo que se nos enseña!). No obstante, para los partidarios de la segunda, una cita de Ortega y Gasset, que ya he usado anteriormente:
Al descender por debajo del conocimiento mismo, por tanto, de la ciencia como hecho genérico y descubrir la función vital que la inspira y moviliza, nos encontramos con que no es sino una forma especial de otra función más decisiva y básica-la creencia.