Si dejamos la explicación de la vida únicamente en manos de los biólogos, entonces la vida se deteriorará e irá perdiendo significados. Experimentar con la vida puede contener estos riesgos.
jueves, 28 de abril de 2011
Érase una vez un hombre bueno, solitario, triste y soñador, creía en el honor y la valentía e inventaba la vida.……………
jueves, 14 de octubre de 2010
Anclados en el espacio intemporal de la mediocridad

Cuando se examinan periódicos y revistas de una época que ha quedado lo bastante atrás como para que sólo un número muy reducido de sus protagonistas haya llegado a nuestro conocimiento, nunca deja de sorprender la falta de acoplamiento entre lo que fue y lo que será, entre lo que entonces se vivió y lo que mucho después se aprecia de su vida. Los personajes que nos han enseñado a considerar como representativos de su momento apenas aparecen en esas páginas, dedicadas con exuberante generosidad a otros que el olvido ha sepultado en las hemerotecas, y los grandes monumentos del arte, la ciencia, la cultura y la política que la posteridad considerará como los imprescindibles precedentes y eslabones de la evolución y el progreso no tendrán, ni mucho menos, la resonancia y el reconocimiento público de una mediocridad oficial que en todos los terrenos forma el gusto de la época y el acomodo de la sociedad con su tiempo.
De ahí me permito extraer dos conclusiones, que no siempre son tenidas en cuenta a la hora de escribir la historia: la primera es que –con las obligadas excepciones de las que casi siempre es responsable un hombre excepcional- la figura que la posteridad acabará por designar como representantiva de su momento apenas aparece en su época y solamente será merecedora de ese póstumo título cunado la representación de su época ha concluido, sustituida por otra de caracteres externos muy distintos; la sociedad -se deduce de ello- está dominada por su propia inercia y no delega su representación más que en aquel a quien ella designa para ello, aunque sea a costa del menosprecio de unos valores más duraderos - pero más secretos- que los oficiales. Sólo cuando muere y concluye su representación puede el historiador designar a un protagonista muy diferente, que en su día apenas salió a escena y para hacer un papel secundario.
La segunda conclusión es que la figura elegida por la posteridad como representativa de su momento fue, la más de las veces, tan oscura que no representó nada. Sirve- en cambio- para la reconstrucción histórica del momento y en la medida en que para esa función no es posible echar mano de los protagonistas de entonces porque apenas dicen nada al oído moderno. En otras palabras el “Paris de Baudelaire” no fue de Baudelaire, ni de Kafka fue la “Praga de Kafka”, ni de Wittgenstein la “Viena de Wittgenstein”; por supuesto que eran de otros que no han sobrevivido a su tiempo y que de ser de nuevo instalados en la escena y obligados a repetir su papel convertirían la historia en un cuento insulso, aburrido y nada ilustrativo, anclado en el espacio intemporal de la mediocridad.
Juan Benet. El Madrid de Eloy. P 68-69 en Otoño en Madrid hacia 1950.2ª ed. Alianza Editorial, 2003.
viernes, 20 de agosto de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
Muertos más no enmudecidos

En su discurso al recibir el premio Cervantes, decía Delibes:
Los amigos me dicen con la mejor voluntad: que conserve usted la cabeza muchos años. ¿Qué cabeza? ¿La mía, la del viejo Eloy, la del señor Cayo, la de Pacífico Pérez, la de Menchu Sotillo? ¿Qué cabeza es la que debo conservar?
Párrafo que trae a la memoria a otro párrafo de aquel otro don Miguel, cuyo apellido daba nombre al premio quien había escrito:
-Yo sé quién soy -respondió don Quijote-; y sé que puedo ser no sólo los
que he dicho, sino todos los Doce Pares de Francia, y aun todos los Nueve
de la Fama, pues a todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por
sí hicieron, se aventajarán las mías.
Algo había en el aire de Alcalá, como si algún duende o mago hubiese entretejido unas palabras con otras. Las del premiado con las de aquel otro don Miguel presente desde el comienzo de su discurso:
Heme aquí, en esta histórica ciudad de Alcalá de Henares, tratando de decir unas palabras, trescientos setenta y ocho años después de que don Miguel de Cervantes Saavedra, nacido en ella, dijera discretamente la última suya antes de enmudecer para siempre. ¿Para siempre? El simple hecho de que hoy nos reunamos aquí, en esta prestigiosa Universidad, para honrar su memoria, demuestra lo contrario, esto es que don Miguel de Cervantes Saavedra no ha enmudecido, que su palabra sigue viva a través del tiempo, de acuerdo con el anhelo de inmortalidad que mueve la mano y el corazón del artista.
Ambos Miguel y ambos igualmente entregados a sus personajes: don Quijote, Sancho, Dulcinea, Tomas Rodaja, Cecilio Rubes, Daniel el Mochuelo, Lorenzo el cazador, el viejo Eloy, El Nini, el señor Cayo, el Azarías, Pacífico Pérez, Gervasio García de la Lastra, Roque el Moñigo, Germán el Tiñoso…………..
Ambos no enmudecidos sino multiplicados.
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sábado, 19 de enero de 2008
Un párrafo de Leonardo Sciascia

Leonardo Sciascia (1921-1989). El antimonio.
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jueves, 3 de enero de 2008
Ortega, Lamarck y la biología

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martes, 18 de diciembre de 2007
Varano, el dragón que vela la Enciclopedia

Copié el contenido de la entrada con el comentario del libro y lo pegué en la correspondiente ventanita de Wikipedia. Verifiqué que había sido enviado y acto seguido me puse a escribir un correo electrónico a un amigo y conocido profesor universitario en el que le invitaba a seguir la aventura. Este era el contenido de mi correo:
........te escribo para que participes de mi nueva aventura. Acabo de publicar en Wikipedia un comentario del libro de Fernando Vallejo, titulado "La Tautología darwinista". Te invito a leer el comentario ...........¿Qué piensas que ocurrirá esta vez?. ¿Será eliminado el comentario o permancerá?.
Antes de enviar el mensaje corrí a comprobar si mi comentario seguía en Wikipedia pero,.... no. ya había sido borrado. Varano, (el alias del) editor encargado de borrarlo, significa lagarto (saurio, dinosaurio o dragón). Al parecer, a este dragón celoso vigilante de los contenidos de su enciclopedia, no le había gustado el contenido de mi comentario. ¿Qué había escrito para justificar su rechazo?. Simplemente esto: (No enciclopédico:Crítica literaria) .
Podríamos intentar entender por qué una entrada dedicada a Fernando Vallejo es enciclopédica y merece estar en Wikipedia con un listado de sus obras, en el cual éstas presentan vínculos invitando a escribir acerca de ellas; pero, a cambio, lo que se escribe acerca de ellas va a ser rechazado por ser Crítica literaria.
Pues bien. hay una explicación sencilla. Es esta:
El señor Varano cuida intereses ajenos, cuya existencia la mayoría de los lectores y usuarios de Wikipedia, desconocen. Consisten en manipular. Escribir versiones sesgadas en artículos clave para adoctrinar al personal en la que Vallejo tan acertadamente llama en su libro la religión darwinista.
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lunes, 19 de noviembre de 2007
El torero y la Filosofía: Juan Belmonte.

Cuando alguien sugirió al torero Juan Belmonte que dejase de torear y de ir a la Plaza, el diestro le contestó:
- No tengo más remedio que ir.
- Pero, ¿es que crees que se hundiría el mundo si no fueses ?.
- No, no se hundiría el mundo, pero yo quedaría mal ante la gente.
En la intención de estar donde uno tiene que estar, en el reconocimiento público de la importancia que tiene para uno el hecho de quedar bien con la gente que expresa aquí Belmonte, hay también un fondo vital, como el significado del texto de Ortega; moral, como en Unamuno.
Porque, en el fondo, la acción a la que uno se aplique no importa: torear, investigar o escribir, es lo mismo. Por eso, Hemingway dijo que preferiría cortar una oreja en Las Ventas a su Premio Nobel de Literatura. Lo que importa es otra cosa. Tiene que ver con el sentimiento de armonía que nace cuando nuestro quehacer encuentra el reconocimiento ajeno. Tiene que ver con la sensación de una curiosa coincidencia entre lo que hacemos y lo que hemos de hacer. La búsqueda de esa coincidencia es la moralidad, el sustento principal de la especie humana. La fiesta nacional española, los toros, es causa de polémica constante entre detractores y aficionados. El primer argumento a su favor es que en ella está constantemente en lid el sentido más profundo de la existencia, el significado de la vida que no es otro que un significado moral.
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jueves, 15 de noviembre de 2007
Aplicación del pensamiento de Ortega en Biología: Unamuno.

¿A dónde debe orientarse el quehacer del biólogo hoy?.
Paradójicamente, la respuesta no viene de un biólogo, sino de otro filósofo.
Dice Unamuno:
“Si, si, lo veo; una enorme actividad social, una poderosa civilización, mucha ciencia, mucho arte, mucha industria, mucha moral, y luego cuando hayamos llenado el mundo de maravillas industriales, de grandes fábricas, de caminos, de museos, de bibliotecas, caeremos agotados al pie de todo eso y quedará, ¿para quién? ¿Se hizo el hombre para la ciencia, o se hizo la ciencia para el hombre?.”
La conciencia humana ha de estar siempre por encima de la ciencia y de la tecnología. Ambas han de obedecer a un criterio humanista y moral:
“¿He de volver a hablaros de la suprema vaciedad de la cultura, de la ciencia, del arte, del bien, de la verdad, de la belleza, de la justicia….., de todas estas hermosas concepciones, si al fin y al cabo, dentro de cuatro días o dentro de cuatro millones de siglos-que para el caso es igual-, no ha de existir conciencia humana que reciba la cultura, la ciencia, el arte, el bien, la verdad, la justicia y todo lo demás así?”