
Con la cita de Borges mencionada en la entrada anterior comienza Michel Foucault el prefacio a su libro “Las palabras y las cosas”. Confiesa el autor en las primeras líneas que todo el texto es el resultado de la fascinación por ésta frase. No es sorprendente, por lo tanto, que exista un riesgo parecido para quien comience a leer el libro y caiga de lleno en ella que aquí repetimos destacando los párrafos de Foucault que la siguen:
Este texto cita "cierta enciclopedia china" donde está escrito que "los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas". En el asombro de esta taxinomia, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto. Así, pues, ¿qué es imposible pensar y de qué imposibilidad se trata? Es posible dar un sentido preciso y un contenido asignable a cada una de estas singulares rúbricas;….
¿Qué es aquello en lo cual resulta imposible pensar? o, por el contrario, ¿qué es aquello lo cual resulta más fácil o adecuado pensar?. Preguntas que a todos nos acercan a cuestiones que son familiares pero, .....en particular a los Biólogos, acostumbrados a buscar un orden en la Naturaleza.....
