Si dejamos la explicación de la vida únicamente en manos de los biólogos, entonces la vida se deteriorará e irá perdiendo significados. Experimentar con la vida puede contener estos riesgos.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
jueves, 28 de abril de 2011
Érase una vez un hombre bueno, solitario, triste y soñador, creía en el honor y la valentía e inventaba la vida.……………
jueves, 14 de octubre de 2010
Anclados en el espacio intemporal de la mediocridad

Cuando se examinan periódicos y revistas de una época que ha quedado lo bastante atrás como para que sólo un número muy reducido de sus protagonistas haya llegado a nuestro conocimiento, nunca deja de sorprender la falta de acoplamiento entre lo que fue y lo que será, entre lo que entonces se vivió y lo que mucho después se aprecia de su vida. Los personajes que nos han enseñado a considerar como representativos de su momento apenas aparecen en esas páginas, dedicadas con exuberante generosidad a otros que el olvido ha sepultado en las hemerotecas, y los grandes monumentos del arte, la ciencia, la cultura y la política que la posteridad considerará como los imprescindibles precedentes y eslabones de la evolución y el progreso no tendrán, ni mucho menos, la resonancia y el reconocimiento público de una mediocridad oficial que en todos los terrenos forma el gusto de la época y el acomodo de la sociedad con su tiempo.
De ahí me permito extraer dos conclusiones, que no siempre son tenidas en cuenta a la hora de escribir la historia: la primera es que –con las obligadas excepciones de las que casi siempre es responsable un hombre excepcional- la figura que la posteridad acabará por designar como representantiva de su momento apenas aparece en su época y solamente será merecedora de ese póstumo título cunado la representación de su época ha concluido, sustituida por otra de caracteres externos muy distintos; la sociedad -se deduce de ello- está dominada por su propia inercia y no delega su representación más que en aquel a quien ella designa para ello, aunque sea a costa del menosprecio de unos valores más duraderos - pero más secretos- que los oficiales. Sólo cuando muere y concluye su representación puede el historiador designar a un protagonista muy diferente, que en su día apenas salió a escena y para hacer un papel secundario.
La segunda conclusión es que la figura elegida por la posteridad como representativa de su momento fue, la más de las veces, tan oscura que no representó nada. Sirve- en cambio- para la reconstrucción histórica del momento y en la medida en que para esa función no es posible echar mano de los protagonistas de entonces porque apenas dicen nada al oído moderno. En otras palabras el “Paris de Baudelaire” no fue de Baudelaire, ni de Kafka fue la “Praga de Kafka”, ni de Wittgenstein la “Viena de Wittgenstein”; por supuesto que eran de otros que no han sobrevivido a su tiempo y que de ser de nuevo instalados en la escena y obligados a repetir su papel convertirían la historia en un cuento insulso, aburrido y nada ilustrativo, anclado en el espacio intemporal de la mediocridad.
Juan Benet. El Madrid de Eloy. P 68-69 en Otoño en Madrid hacia 1950.2ª ed. Alianza Editorial, 2003.
lunes, 15 de marzo de 2010
Muertos más no enmudecidos

En su discurso al recibir el premio Cervantes, decía Delibes:
Los amigos me dicen con la mejor voluntad: que conserve usted la cabeza muchos años. ¿Qué cabeza? ¿La mía, la del viejo Eloy, la del señor Cayo, la de Pacífico Pérez, la de Menchu Sotillo? ¿Qué cabeza es la que debo conservar?
Párrafo que trae a la memoria a otro párrafo de aquel otro don Miguel, cuyo apellido daba nombre al premio quien había escrito:
-Yo sé quién soy -respondió don Quijote-; y sé que puedo ser no sólo los
que he dicho, sino todos los Doce Pares de Francia, y aun todos los Nueve
de la Fama, pues a todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por
sí hicieron, se aventajarán las mías.
Algo había en el aire de Alcalá, como si algún duende o mago hubiese entretejido unas palabras con otras. Las del premiado con las de aquel otro don Miguel presente desde el comienzo de su discurso:
Heme aquí, en esta histórica ciudad de Alcalá de Henares, tratando de decir unas palabras, trescientos setenta y ocho años después de que don Miguel de Cervantes Saavedra, nacido en ella, dijera discretamente la última suya antes de enmudecer para siempre. ¿Para siempre? El simple hecho de que hoy nos reunamos aquí, en esta prestigiosa Universidad, para honrar su memoria, demuestra lo contrario, esto es que don Miguel de Cervantes Saavedra no ha enmudecido, que su palabra sigue viva a través del tiempo, de acuerdo con el anhelo de inmortalidad que mueve la mano y el corazón del artista.
Ambos Miguel y ambos igualmente entregados a sus personajes: don Quijote, Sancho, Dulcinea, Tomas Rodaja, Cecilio Rubes, Daniel el Mochuelo, Lorenzo el cazador, el viejo Eloy, El Nini, el señor Cayo, el Azarías, Pacífico Pérez, Gervasio García de la Lastra, Roque el Moñigo, Germán el Tiñoso…………..
Ambos no enmudecidos sino multiplicados.
Blogalaxia: Delibes Cervantes ~ Technorati: Delibes Cervantes ~ AgregaX: Delibes Cervantes
miércoles, 3 de diciembre de 2008
El árbol melancólico de Castore Durante
Castore Durante (1529-1590) fue médico del papa Sixto V. En 1617 se publicó su Herbario Novo con 879 xilografías de diferentes especies botánicas. Entre ellas, la del Arbor tristis o Arbor melancholicus. De él dice:
De este arbol de Indias dicen que fue en un tiempo una doncella muy bella, hija de un poderoso señor llamado Paristaclo. Esta doncella se enamoró del sol, pero el sol no le correspondió y cuando su cuerpo fue quemado, según la costumbre del lugar, este árbol brotó de sus cenizas y ésta es la razón por la cual sus flores se contraen con tal intensidad ante el sol y nunca se abren en su presencia y por eso es tan bello durante la noche, adornado por doquier por sus hermosas flores. Entonces exhala un perfume delicioso que no puede ser comparado con el de ninguna otra planta. La humedad nocturna, cuando el sol despunta en la mañana, se desvanece y todas sus ramas se marchitan y languidecen.
La imagen de arriba procede de Minoltaspain , la de abajo de Hallazgos extraordinarios y la información de José Luis Checa Cremades. Bibliografía fundamental sobre botánica e historia natural (siglo XV-siglo XVIII). Libris , Madrid. 2004.
miércoles, 23 de enero de 2008
La dama del caballero andante

- No hay más que decir -dijo la duquesa-; pero si , con todo eso hemos de dar crédito a la historia que del señor don Quijote de pocos días a esta parte ha salido a la luz del mundo, con general aplauso de las gentes, de ella se colige, si mal no me acuerdo, que nunca vuestra merced ha visto a la señora Dulcinea, y que esta tal señora no es en el mundo, sino que es dama fantástica, que vuestra merced la engendró y parió en su entendimiento , y la pintó con todas aquellas gracias y perfecciones que quiso.
- En eso hay mucho que decir,-respondió don Quijote-. Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y estas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo. Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea en sí las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo, como son: hermosa sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien criada y, finalmente, alta por linaje…………..
Blogalaxia: conocimiento contenido creencia definicion duda error explicacion filosofia identidad lenguaje objeto razonamiento verdad vida Cervantes significado don Quijote Dulcinea caballero andante dama ~ Technorati: conocimiento contenido creencia definicion duda error explicacion filosofia identidad lenguaje objeto razonamiento verdad vida Cervantes significado don Quijote Dulcinea caballero andante dama ~ AgregaX: conocimiento contenido creencia definicion duda error explicacion filosofia identidad lenguaje objeto razonamiento verdad vida Cervantes significado don Quijote Dulcinea caballero andante dama
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Grandeza y miseria de la taxonomía II: Linneo y Borges

Nos encontramos aquí ante un caracol fotosintético,… o, dicho de otro modo, la planta-caracol que nos proporciona un ejemplo divertido de lo que decía Buffon en la entrada anterior:
la Nature marche par des gradations inconnues, & par conséquent elle ne peut pas se prêter totalement à ces divisions, puisqu’elle passe d’une espèce à une autre espèce, & souvent d’un genre à un autre genre, par des nuances imperceptibles ; de sorte qu’il se trouve un grand nombre d’espèces moyennes & d’objets mi-partis qu’on ne sçait où placer, & qui dérangent nécessairement le projet du système général.
la Naturaleza anda por gradaciones desconocidas y por consiguiente no puede prestarse totalmente a estas divisiones, puesto que pasa de una a otra especie a menudo de un género a otro por sutilezas imperceptibles; de modo tal que se encuentran un número de especies intermedias y objetos a medio camino que no se sabría dónde colocar y que incomodan necesariamente el proyecto del sistema general.
La taxonomía tiene estos inconvenientes que, por muy excepcionales que sean nos dejan boquiabiertos y a ella totalmente descolocada, mientras nos traen a la memoria algunos fragmentos de Borges. En particular éste en el que menciona cierta enciclopedia china:
“Este texto cita "cierta enciclopedia china" donde está escrito que "los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas".
miércoles, 3 de octubre de 2007
Razonar: El silogismo y la tautología

Ejemplos:
De razonamiento deductivo:
Pr Mayor: Todos los hombres tienen cabeza
Pr menor: Juan es un hombre
Concl: Juan tiene cabeza
De razonamiento inductivo:
Pr mayor: Juan tiene cabeza
Pr menor: Juan es un hombre
Concl: Los hombres tienen cabeza
En la tautología no hay razonamiento, bien porque las dos premisas son idénticas o porque alguna de ellas (o ambas y por tanto también la conclusión) contiene una identidad .