viernes, 26 de octubre de 2007

Una sana teoría I



El comentario del libro « Les transformations du monde animal”, de Charles Depéret (1929) que se presenta en esta entrada y en la siguiente, es parte de un libro titulado « Treinta y tantos libros y un prólogo abierto para una nueva biología”, que será publicado en 2008 por Ediciones Crimentales. Otros comentarios que forman parte de este libro son el del libro "Filosofía Zoológica" de Lamarck, por Máximo Sandín y el comentario del Libro "Pensando la evolución, pensando la vida"de Máximo Sandín, por Emilio Cervantes, titulado "Remedios para la frustración".



Charles Depéret (1854-1929), geólogo y paleontólogo, decano de la Facultad de Ciencias de Lyon y miembro de l'Académie des Sciences de Francia, publicó este libro en el año de su fallecimiento. Este importante detalle otorga al libro un paralelismo con el libro de Gould, anteriormente comentado y publicado también en la proximidad de la muerte de su autor. Ambos podrían ser considerados como exponentes de la paleontología de sus respectivas épocas. Mucho más humilde, clara, serena y reposada la escritura de Déperet que la de Gould. Ésta, a cambio, mucho más arrogante, ambiciosa y confusa.


Observado esto, la pregunta es inevitable: ¿Qué ha ocurrido en los setenta y tantos años que median entre la época de Depéret y la de Gould?. Evidentemente, en esos años han ocurrido muchas cosas. Una gran guerra y el asentamiento de un nuevo equilibrio de poder en el mundo entre otras. Pero semejante lapso de tiempo es, según Ortega y Gasset el justo para el desarrollo de una generación intermedia. ¿Qué encontramos acerca del tema que ocupa ambos libros, es decir la evolución, en la generación intermedia, o sea entre 1929 (Depéret) y 2002 (Gould)?. Curiosamente, encontramos documentos interesantes. Por ejemplo, el libro de Dobzhansky titulado “Genetics of the Evolutionary Process” (1970) y el de éste autor con Ayala, Stebbins y Valentine, titulado “Evolution” de 1977. Entre ambos, la frase ya mencionada y criticada desde el punto de vista actual (“En Biología nada tiene sentido si no se considera bajo el prisma de la evolución”; 1973). Lo que ha ocurrido en la distancia que media entre uno y otro autor es la generación del paradigma neo-darwinista que ha venido a introducir a presión la Selección Natural (o mejor dicho, directamente confusión) en el incipiente panorama de la Biología. A hacer de la maravillosa disciplina de la evolución, un cúmulo de pretensión queriendo que el público vea la poderosa disciplina de la Biología Molecular, intachablemente experimental, dirigida por el dogma de la tautología darwinista (aquí todo será competición).

En el libro de Depéret se presentan paulatina e impecablemente cada uno de los autores que han contribuido al estudio de la Evolución. El reparto es más equitativo y ponderado que ningún otro visto desde entonces y por sus páginas desfilan a través de un espacio justamente repartido un elenco de autores e ideas: Buffon, Goethe, Oken, Cuvier, Lamarck, Saint-Hilaire, Darwin, Haeckel, Neumayr (la principal cuestión en evolución es la variabilidad de las especies; El problema de la aparición de la vida siempre quedará fuera de nuestro campo de estudio), Edouard Cope (La supervivencia del más apto no es el origen del más apto; doctrina de la no-especialización), Albert Gaudry, Karl von Zittel. Mencionemos brevemente alguna idea en relación con los tres últimos autores citados.