miércoles, 5 de septiembre de 2007

Portada


Ilustra esta entrada la portada del herbario de mi abuelo. Su vida fue corta, falleció en 1934, a los cuarenta y tantos años cuando mi padre tenía sólo diez, pero influyó lo suficiente en la vida de mi padre para hacerlo también en la mía, aunque yo haya nacido veinticuatro años después de su muerte.

Para mí, conservar este herbario tiene un significado que es, ni más ni menos que el que yo quiera darle. Como la vida misma. Podría llevarlo y depositarlo para su conservación en el herbario de la Universidad, pero prefiero guardarlo cerca y darle, si es posible, otras utilidades. Si se quiere, tenerlo como fuente de inspiración.

Aunque, como digo, no conocí a mi abuelo, sospecho que su vida se vincula a la mía y se relaciona con ella de mil maneras que la Biología no me ha explicado y que, por el camino que lleva, nunca me explicará. Si dejamos la explicación de la vida únicamente en manos de los biólogos, entonces la vida se deteriorará e irá perdiendo significados. Experimentar con la vida puede contener estos riesgos. Admitir que la vida tiene una definición en términos biológicos es contribuir a su empequeñecimiento.

¿Por dónde empezar, entonces, el debate acerca de la vida?. Por dos sitios, que como veremos pronto convergen en el mismo: El primero y más importante, por cada uno de nosotros como quien tiene esa experiencia directa de la vida. El segundo, que como veremos es el mismo, la filosofía.

Los comentarios de los alumnos de 4to "B" Bachilleres Valle de Orizaba, de Orizaba, Veracruz, México (Ing. Ramón Antonio Aragón Mladosich) demuestran que ese es el camino por el que podemos andar con más certidumbre. ¡Gracias de nuevo!.

2 comentarios:

Ing. Ramón Antonio Aragón Mladosich dijo...

Gracias a ti Emilio y gran casualidad, estoy dando botánica.
Saludos

Emilio Cervantes dijo...

Dices gran casualidad, Ramón, pero,......¡Hay que ver con las casualidades!.

Porque, ¿Acaso sólo son eso, casualidades, coincidencias, golpes dados al tun-tun por un azar ciego y descontrolado?. ¿Existe eso? ¿Dónde?. O bien, por el contrario: ¿no es el mundo otra cosa mucho más coherente pero igual de desconocida?. Por ejemplo, la botánica. Verás en tus clases juntarse, como por azar, a tus alumnos de dos en dos en los grupos para clasificar las plantas que, también serán al azar repartidas. Y casualmente algunas de esas parejas recordarán dentro de algunos años, tal vez décadas, tus clases y tus plantas pero no sus nombres, porque aquello no les perteneció, perteneció al azar.

Por no hablar de los nombres de las plantas, lugar en donde hemos decidido que termina su conocimiento. Sabiendo el nombre binomial de una planta, lo demás no importa y pasa también al lado oscuro en donde manda el azar.

Porque, ¿qué es el azar, sino todo aquello que ya hemos decidido que no nos pertenece?.

Un abrazo y felicidades por el video del curso y por hacer cursos de Biología vivos. Un experiencia verdaderamente original en un profesor de Biología atípico.

Cuenta conmigo.

Un abrazo